¿Cómo ha sido hasta la fecha la calidad artística y técnica de tu forma de danzar? ¿Podrías decir que tu postura es la deseable?¿Tienes control de la respiración mientras te mueves?¿Puedes realizar extensiones lineales con tus extremidades o sueles doblar tus rodillas o bajar los codos cuando deben mantenerse en una posición de equilibrio?¿Tus piruetas o giros los haces respetando las reglas básicas de hacer girar el cuerpo y luego la cabeza?¿Sabes cual es la posición correcta de tus dedos?¿Cómo ocupas el espacio del escenario?
Podría agregar más preguntas al respecto, y de verdad, si en algún momento hiciéramos una encuesta sobre estos aspectos, nos llevaríamos la sorpresa de que muchos saben hacer desarrollar una coreografía, ya sea con un pandero, bandera, o estilo de danza, muy pocos saben la técnica del movimiento, la técnica de la danza.
No dejo de corregir posturas, incluso para el que toca el pandero. En este caso, suelo notar que los brazos tienden a apegarse al cuerpo y los codos a mantenerse en una posición de permanente relajo, con una tendencia a mantener los codos cerca del cuerpo. Estéticamente no es una postura agradable, el que observa pensará que la que toca está cansada, y creará para el panderista una tensión en la zona anterior de su espalda y problemas de equilibrio si debe realizar algún tipo de giro o relevé. Entonces, no es suficiente saber un patrón de pandero, manto, bandera u otro implemento, es necesario aprender a danzar y a desarrollar no solo la memorización de una rutina, además, adquirir destreza y técnica para ello.
¿Que hacer entonces para mejorar la deficiente calidad dancística de nuestros grupos de danza?
Acá aparece la técnica académica, la enseñanza de la danza clásica como fundamento de todo tipo de danza. Acudimos entonces al Ballet como sustrato y necesaria piedra angular para lograr el mejoramiento de todo tipo de estilo, incluso hasta el más cadencioso.
Y en esto soy riguroso, porque siempre será insuficiente asistir solo a talleres de danza para lograr estos aspectos; claro que un taller de danza resulta la oportunidad para prepararse en ciertos aspectos, obtener recursos artísticos para añadir a nuestras coreografías, obtener inspiración espiritual para desarrollar una meditación contemplativa más profunda, quizás obtendremos el despertar necesario para invertir en una preparación futura, pero no podemos nunca pensar que yendo a ellos lograremos alcanzar el requerimiento técnico necesario. Es que debemos tener una conciencia de que la excelencia no se logra con una simple imposición de manos para "danzar mejor", se requiere de disciplina, carácter, determinación, constancia y entrenamiento progresivo. Para aprender el Patrón "aleluya" de panderos quizás nos tomó 1 clase, pero la técnica académica demanda un entrenamiento que durará durante toda nuestra vida, con requerimientos que exigirán mayores esfuerzos
Es que la técnica académica desarrolla no solo nuestra musculatura de bailarines, además nos permite adquirir destrezas en la coordinación de los movimientos y lograremos que estos sean refinados, no solo pensando en una danza de adoración, pensamos en también en una danza de alabanza que incluya saltos enérgicos será bien realizada porque habremos desarrollado una resistencia muscular, estaremos con las articulaciones reforzadas y evitaremos lesiones graves. He visto varios bailarines de iglesia sufrir de contracturas en la zona baja de la espalda, incluso algunos con una férula en sus brazos y piernas por haber realizado movimientos incorrectamente.
La técnica académica tiene la ventaja que al estar siendo desarrollada logra que todos nuestros sentidos comiencen a compenetrarse, deberemos estar concentrados para realizar un buen sautè, o al hacer un adaggio notaremos con el tiempo como poco a poco la música comienza a hacerse parte de nuestra fuerza, como si fuera integrante de la sustancia de nuestra sangre, llegando a danzar con tal naturalidad que permita que nuestras emociones se proyecten con armonía y sofisticación. Y si hemos de expresar, además de nuestras emociones, las de Dios, debemos tener un cuerpo que permita la fluidez necesaria, y así todo el pueblo las capte.
La técnica académica te beneficiará no solo en la estética, además de ayudarte a bajar "ciertos rollitos", podrás alcanzar la precisión en el ritmo, tensión y velocidad de ciertos movimientos, debido a que se exige estar concentrados, hará que se desarrolle hasta tu cerebro, con beneficios incluso intelectuales.
Por eso Abodah cree necesario ir implementando permanentemente a sus alumnos con estos conocimientos y habilidades, hemos tomado el desafío de llevar al alumno al descubrimiento de sus potencialidades más alla de sus propias creencias o disposiciones sobre sí mismo. Todo Abodancer (danzor, bailarin) debe tener claro que su cuerpo, no solo es la herramienta de trabajo y servicio, es Templo del Espíritu Santo, y como tal, debe ser cuidado, mejorado y adiestrado para el mejor servicio: Amar a Dios.
Si estas en Santiago- Chile, o puedes viajar de región, te invitamos a que puedas sumarte al ciclo lectivo 2010 del Plan Abodah que empezará este 10 de Abril a las 10.30 Hrs. Mayor información en http://abodah.tk
Como muchos de uds. nos visita desde otras latitudes de latinoamericana, los animo a que acudan a una academia o escuela de danza y puedan acceder al privilegio de conocer el fundamento práctico de la danza, la Técnica Académica.














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