el gran espejo del salón de danza está intacto, una esperanza de que pronto habrá tiempo para danzar, hoy es tiempo de endechar, orar, confiar y reconstruir.

Es difícil para mí poder escribir estas líneas, las noticias no paran de dar cifras de desastre, muerte, ayer fue declarada desde la  Quinta a la Novena Región zona de catástrofe, y hoy Estado de Catástrofe en la Séptima y Octava Región. Eran las 3.34 hrs. y mi hogar se movía como si estuviera sobre una gran sábana siendo sacudida, vimos resplandores en el cielo con los estallidos de los generadores electricos. Por unos momentos pensamos que estabamos ad portas de ver a Cristo en los cielos. El dolor nos embarga aún al ver las muertes que aumentan, miles de desaparecidos y mas de dos millones de damnificados. A la hora del terremoto un fuerte Tzunami azotó las costas de la Séptima y Octava Regiones, desaparecieron pueblos, y varias ciudades quedaron destruídas.

Estamos sobreponiéndonos de esto tan terrible, refugiándonos en momentos de oración con Dios, Él ha sido nuestro auxilio, y su Angel acampa alrededor de nosotros. La muerte ha querido tomar ventaja de esto, pero Cristo es la vida y manifestará el poder de su Resurrección sobre nosotros.

Hace un rato mis padres fueron al templo a revisar su antigua infraestructura, justamente ahí tenemos la sede de la Escuela, y gracias a Dios todo estaba intacto, y el gran espejo del salón de danza no tuvo siquiera una grieta. Tenemos la esperanza de que volveremos a tener tiempo de danzar alzar banderas y sonar panderos, pero ahora, y por unos momentos, como dice Eclesiastés 3  es "tiempo de endechar" ,  y el Espíritu nos invita a un  tiempo de orar y contribuir a la reconstrucción del país.

Sabemos que ahora el poder de la oración en estos momentos es más crucial que cualquier cosa, presentar el evangelio con la Gracia del Altísimo, y el sentido cristiano del servicio como poderoso testimonio de amor.

Rogamos sus oraciones amigos y hermanos de latinoamerica, sabemos que ud. ya han puesto ante el Altar de nuestro Dios nuestra causa. Ahora esperamos y creemos que nuestras tristezas se transformarán en alegrías, y nuestro luto en danza. Les amamos.

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Emol