SACADO DE REVISTA "DANZA HOY" EDICIÓN Nº56

Por
Demián Candal
(Argentina) *

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Un bailarín sin preparación física, tarda más tiempo en lograr su estado óptimo en cuanto a su rendimiento físico.

Foto: Renaldo Rezzo.

Nuevas
formas de complementar la actividad diaria del bailarín. Métodos en los
cuales el fortalecimiento muscular, la flexibilidad y el control
postural son la base para el desarrollo físico y técnico.

En
el mundo contemporáneo, las exigencias que giran en torno al trabajo
con el propio cuerpo han evolucionado, así como las formas de mejorar
las cualidades físicas. Hoy en día, la manera de perfeccionarse y de
mejorar los rendimientos son muchas y en formas variadas. Hasta hace un
tiempo, las clases de ballet eran la única posibilidad de mejorar en
los aspectos técnico y físico. En la actualidad, hay nuevas formas de
complementar la actividad diaria del bailarín. Métodos en los cuales el
fortalecimiento muscular, la flexibilidad y el control postural
(alineación, colocación) son la base para el desarrollo tanto físico
como técnico.

Si se toma como ejemplo la motricidad, en
necesario tener en cuenta las capacidades y condiciones como fuerza,
flexibilidad, resistencia y velocidad. Hasta ahora, el mejoramiento de
estas capacidades siempre fue una consecuencia del trabajo técnico y no
un fin en sí mismo. En las clases, así como en los ensayos se trabaja
más en el aspecto técnico.

Sin embargo, no debe perderse
de vista que estas capacidades naturales se pueden mejorar con un
trabajo específico fuera de las clases convencionales de ballet.
Entonces, ¿por qué no proponer un trabajo especial para mejorar las
cualidades físicas de cada bailarín? Este tipo de entrenamiento tendrá
que ser lo más análogo posible al resultado final, que es interpretar
un rol artístico.

La preparación física no sólo
potenciará las cualidades físicas necesarias para la danza, sino
también, traerá consigo conceptos tales como el cuidado del cuerpo, la
alineación postural, la economía y la regulación del esfuerzo, el uso
óptimo de los sistemas energéticos (ATP-PC; Glucolítico y Oxidativo).

A su vez, la preparación física ayuda al desarrollo del conocimiento de
las posibilidades y de las limitaciones internas y externas del propio
cuerpo. Conocer su propio cuerpo le permitirá al bailarín poder fluir
en el movimiento y así dominar el arte de la expresión y la
comunicación corporal. El bailarín no tiene palabras para hacerse
entender, sólo puede hacerlo a través del movimiento. Cuanto menos
conozca el lenguaje corporal, menos podrá comunicarse.

Hoy en día un bailarín sin preparación física tarda más tiempo en
lograr su estado óptimo en cuanto a su rendimiento físico. Con la
introducción de métodos de entrenamiento se podrían acelerar esos
tiempos. Hasta hoy, la danza se construyó a través de bases empíricas,
es decir, se desarrolló a través de la experiencia de los propios
intérpretes. Sus protagonistas, con sus propias experiencias, fueron
los que hicieron lo que hoy en día es la danza. Algunos vanguardistas
introdujeron otras técnicas de perfeccionamiento, otros, más
conservadores se quedaron con lo que ya sabían.

Este
conjunto de experiencias hizo que bailarines como Julio Bocca,
Maximiliano Guerra, Mikhail Baryshnikov, Alessandra Ferri, Paloma
Herrera, entre otros, lograran rendimientos físicos admirables. Pero,
si al trabajo acostumbrado que tiene el bailarín le agregáramos
técnicas de entrenamiento, ¿cuánto antes podría lograr un rendimiento
físico óptimo y cuántas lesiones podríamos prevenir?

Las lesiones

El esguince o rotura de ligamentos del tobillo son lesiones muy
frecuentes que se dan en la danza debido a los saltos, el subir y bajar
de las puntas. Incluso, la inclinación del escenario que presentan
algunas salas es otro factor que muchas veces se encuentra asociado a
lesiones en los ligamentos, toda vez que esta inclinación hace que los
saltos desde el fondo del escenario hacia la parte delantera impliquen
una diferencia de altura que exige una regulación mayor de la caída.

Con un trabajo de fortalecimiento específico de los músculos de la
pantorrilla y de los peróneos laterales se podría evitar esta lesión, o
por lo menos que se dé con menor frecuencia.

Otra
articulación que se ve comprometida con distintos tipos de lesiones es
la articulación fémoro-tibial (rodilla). Algunas de las lesiones que
pueden afectar esta articulación son las siguientes: el esguince de
rodilla, rotura de los ligamentos, afectación en los meniscos o
simplemente podemos encontrar dolores en la parte anterior de la
rodilla. Este tipo de problemas está asociado a una técnica defectuosa,
a un cuádriceps débil, a un tensor de la fascia lata falto de
elasticidad, que genera un desequilibrio muscular en el muslo, en el
que los músculos del lado medial son más débiles. Algo que también
puede darse en piernas fuertes ya que el punto es el desequilibrio
muscular. Otros factores importantes son: la debilidad de los aductores
y del vasto interno del cuádriceps así como una excesiva rotación
externa del pie. Si se plantea un trabajo específico de preparación
física, este tipo de problemas puede ser controlado.