Por Pablo Pereda (España)

Afección que aparece con frecuencia en la práctica de la actividad física. Es una de las dolencias ortopédicas más comunes relacionadas con el pie, se manifiesta paulatinamente y no es una patología aguda.

La fascitis plantar es una afección que aparece con frecuencia en la práctica de la actividad física. Muy frecuente en los corredores y por supuesto en los bailarines. Las lesiones producidas por el ballet afectan sobre todo a la parte medial y posterior del tobillo y pie. En suma, se define como una irritación con edema del tejido grueso en la planta o parte inferior del pie cuya etiología obedece, en su mayor parte, a un acortamiento del grupo del gemelo.

Anatómicamente la fascia es una banda muy gruesa de tejido conectivo que cubre el metatarso en su parte inferior. A veces, suele inflamarse. Según su grado puede causar un discreto dolor o bien impedir la marcha y por tanto la actividad física, en este caso el baile.

Es conveniente eliminar factores de riesgo como las anomalías arquitectónicas del arco del pie: pies planos o bien con arcos elevados. El aumento de peso repentino también es un factor importante de sobrecarga. Pero sobre todo las actividades que ponen en tensión al tendón de Aquiles pueden acortar la musculatura de la pantorrilla (gemelo soleo y delgado plantar) de tal modo que la fascia queda en una gran tensión, lo cual provoca dolor local, en un primer estadio, para posteriormente afectar la inserción calcánea.

Esta afección es, por tanto, una de las dolencias ortopédicas más comunes relacionadas con el pie. Cursa de manera paulatina. Jamás se trata de patología aguda puesto que necesita mucho tiempo para su desarrollo. Curiosamente su primera manifestación es el dolor, que aparece en la bóveda plantar, al levantarse de la cama y apoyar el pie. La mayoría de los pacientes no dan importancia a este proceso porque con el deambular o la practica del ejercicio desaparece. Cuando no ocurre así, las manifestaciones son más intensas y es el talón quien primero da el grito de alarma. Un dolor que incluso puede llegar a impedir la marcha y por supuesto, la práctica de la danza.

Se piensa, equivocadamente, que el famoso espolón calcáneo que se descubre en las radiografías tiene su origen en los microtraumatismos cuando en realidad lo que ocurre es que la puesta en tensión de la fascia, en su inserción en el calcáneo, propicia su calcificación. Se trata pues de una calcificación por tracción como ocurre en otras localizaciones como en el supraespinoso lo que habla del carácter eminentemente degenerativo de la propia estructura blanda por una excesiva tensión.

Está demostrado que la colocación de taloneras de “viscolite” no reduce la aparición de esta patología. Por el contrario, la correcta ejecución de ejercicios de estiramiento en esa zona así como la inmersión en agua fría tras los ensayos o representaciones disminuye su aparición.

Cuando el paciente acude a consulta suele ser tarde. Suele presentarse con un punto de dolor localizado en el talón. En otras ocasiones, esto ya es menos frecuente, los dolores se refieren a la zona que corresponde a los metatarsianos, incluso en el propio arco del pie. Los hallazgos en el talón son más representativos de los corredores mientras que los de la parte anterior y la propia bóveda son más claros en los practicantes de danza.

Especialidades

Aquí ya se puede hablar de las especialidades. En el baile flamenco no suelen aparecer, sin duda debido al uso del tacón que evita una puesta en tensión excesiva del tendón aquíleo. En el ballet clásico se da menos que en la danza contemporánea y ahí no cabe duda de que se debe a la técnica utilizada. En la danza contemporánea, sobre todo cuando se danza descalzo, es cuando más casos se producen.

Para prevenir: ejercicios de estiramiento y frío al acabar las sesiones o espectáculos. Es muy práctico masajear una pelota de tenis con todo el pie deslizándola del talón a la punta.

Si se llega a la formación del espolón puede desaparecer, en sus estados incipientes, con la toma de antiinflamatorios y taloneras de descarga. Otra opción pasa por la infiltración local y como último extremos la intervención quirúrgica.

Para los problemas el antepié o la bóveda las mismas pautas. En estos casos y cuando no exista espolón, los ultrasonidos son de gran utilidad.

Por supuesto además de todas estas medidas, es importante descartar problemas estructurales al inicio de la actividad, especialmente en las edades más jóvenes. Con todo ello se puede llegar a la edad adulta practicando el baile y evitando problemas, como este, que tan nefasto puede resultar por la incapacidad que produce, sobre todo cuando se demora su tratamiento.

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